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En 2084 : La novela.

CEL­E­BRAMOS EL DÍA DEL LIBRO CON «EN 2084″ .…y para hacer nues­tra propia reseña al «Día Inter­na­cional del libro», aquí tenéis unas pal­abras creadas por nue­stro artista,El Cho­jin. como parte de la que ya es su nueva nov­ela «En 2084″ y que podréis com­prar junto con su próx­imo tra­bajo «Energía» a par­tir del día 28 de abril. En 2084 0. 08:00 AM. Daniel. Daniel no soportaba a su abuelo. Cada vez que son­aba el maldito des­per­ta­dor el domingo a las 7:10 tenía más y más claro que no quería saber nada de él: ¿por qué su padre se empeñaba en obligarle a cumplir aque­lla estúp­ida norma de vis­i­tar al viejo pun­tual­mente cada sem­ana en la res­i­den­cia? .Todo aque­llo le pare­cida hipócrita e innece­sario, si habían deci­dido encer­rar al abuelo en aquel cen­tro era para no tener que car­gar con él, ¿no?, ¿a qué venía eso de tener que vis­i­tarle irre­nun­cia­ble­mente cada domingo?. Y lo peor era que, por alguna extraña razón, el anciano tenía fijación con él, de modo que siem­pre debía tra­garse una hora entera de batal­las de la pre­his­to­ria. Hoy no sería una excep­ción. – Hijo ¿Cómo se llam­aba tu chica? –pre­guntó el abuelo– – Lexus abuelo, se llama Lexus. – Hay que ver… ahora eso os parece nor­mal, pero yo recuerdo cuando las mar­cas pro­pusieron por primera vez pagar para que la gente se pusiera sus nom­bres. Fue un escán­dalo. La may­oría decía que era una especie de neo esclav­i­tud, que el dinero no podía hacer que alguien perdiera su nom­bre para lla­marse como un elec­trodomés­tico… o un coche ¡Hasta hubieron man­i­festa­ciones! Yo estuve en todas… – Si, ya me lo has con­tado muchas veces… –dijo el nieto a sabi­en­das de que no podría decir nada que le impi­diera volver a escuchar aque­lla his­to­ria– – La policía me pegó más de una vez… – …y te detu­vieron, ya… – …y me detu­vieron –con­tinuó el viejo como si alguien hubiera dado al play de una grabación inca­paz de inter­ac­tuar con el oyente– Nos decían “anti­sis­tema”, incen­di­ar­ios y no sé cuán­tas cosas más, pero nosotros prefer­íamos lla­marnos “Luchadores”. Era indig­nante cómo nos trata­ban –la pasión de su voz desa­pare­ció en este punto antes de añadir– Claro que más indig­nante es que final­mente aque­llo no sirviera para nada. – Ahá –fue la respuesta de Daniel que miraba a la ven­tana sin esforzarse lo más mín­imo en dis­im­u­lar su abur­rim­iento– – A mí nunca me pare­ció bien… –con­tinuó como ausente el anciano– y me llevé un dis­gusto enorme cuando tu padre se quitó mi apel­lido para lla­marse Apple… ¡Apple! Yo no sé cómo hemos lle­gado a esto. Y para más INRI ahora ya no sólo no pagan las mar­cas sino que ¡les pagáis vosotros a ellas! Ahora en las famil­ias cada uno tiene un apel­lido dis­tinto, os han con­ver­tido en carte­les de pub­li­ci­dad ambu­lante. “¿Ha dicho “INRI”? ¿Qué se supone que sig­nifica eso? Creo que me va a dar algo…” Como si el cielo hubiera hecho caso de las silen­ciosas ple­garias de Daniel, la puerta de la habitación se abrió con vio­len­cia inter­rumpi­endo las pal­abras del viejo. Una diver­tida niña de unos seis años entró a la car­rera en el cuarto. Se trataba de Nadia. – ¡Abuelito! –Gritó– Y sin dar tiempo a que hubiera con­testación saltó encima del hom­bre mayor haciendo que éste se dese­qui­li­brara y a punto estu­viera de dar con sus hue­sos en el suelo. Estric­ta­mente hablando no se trataba de su nieta, sino de su bis­ni­eta; era hija del her­mano mayor de Daniel, una niña adorable, llena de energía y de son­risa tan fácil como con­ta­giosa. Tras la niña hicieron su apari­ción en la estancia sus padres, Samuel y Gema. – Abuelo –dijo el hom­bre recién lle­gado a modo de saludo– ¿Cómo te encuen­tras? – Mayor, hijo, mayor… – No se queje usted –dijo Gema– ya quisiera yo estar como está cuando llegue a su edad. “¡Oh no!” pensó entonces Daniel “Más char­las insus­tan­ciales no, por favor ¿De ver­dad no se dan cuenta de que repiten una y otra vez la misma con­ver­sación? En cuanto lleguen papá y mamá me piro, esto es inaguantable” Daniel en aquel momento odió la cotid­i­an­idad sin saber cuánto la año­raría tan solo unos min­u­tos después. I. VEIN­TIC­U­A­TRO HORAS ANTES. Los Locos. — Espero que sea una broma… lo que se está pro­poniendo aquí es estúpido, imposi­ble y… estúpido. En la parte trasera de una tienda de antigüedades del dis­trito siete Marta no daba crédito a lo que estaba escuchando, de los pre­sentes era la que menos tiempo llev­aba asistiendo a aque­l­las reuniones, quizá por eso aparecía siem­pre como la más entu­si­asta, activa y con­ven­cida de aque­lla célula de la orga­ni­zación, pero aque­llo era demasi­ado. Siendo muy pequeña sus padres le habían con­tado increíbles his­to­rias sobre Los Locos y su resisten­cia al poder de El Pro­grama, conocía su his­to­ria tan bien como el que más y creía en los obje­tivos del grupo cie­ga­mente. A Marta no le resultó en abso­luto sen­cillo lle­gar a for­mar parte de Los Locos. Sim­ple­mente con­tac­tar ya fue en si una ver­dadera odisea, no fueron meses, sino años los que dedicó a inves­ti­gar, pre­gun­tar, sobornar y frus­trarse en busca de una orga­ni­zación de la que oía hablar ince­san­te­mente en los medios, pero que parecía no exi­s­tir en la real­i­dad. La propia nat­u­raleza del grupo oblig­aba a pasar a los aspi­rantes a pertenecer a él por un sin fin de prue­bas, exámenes e inves­ti­ga­ciones, no podían per­mi­tirse el riesgo de acep­tar a infil­tra­dos, la per­se­cu­ción que sufrían por parte de los poderes de la Unión era implaca­ble, de modo que los miem­bros vivían en una con­stante para­noia que les oblig­aba a extremar las pre­cau­ciones casi hasta el absurdo. Marta nunca des­fal­l­e­ció en su búsqueda y, por una vez en su vida, su tes­tarudez dio el fruto deseado, por fin estaba den­tro, era uno de Los Locos. – Com­pañeros –Dijo haciendo un esfuerzo en pare­cer cal­mada– Todos aquí me conocéis, sabéis que no tengo miedo a hacer lo que se tenga que hacer, pero si lo arries­g­amos todo debe de ser por algo que, por lo menos, parezca que pueda fun­cionar. Lo que estáis diciendo es una locura sin sen­tido: ¿De ver­dad vamos a tirar nues­tras vidas por el retrete de esta man­era? ¿Soy la única que ve que lo que pedís es un sui­cidio inútil? ¿que es imposi­ble? ¿que no puede fun­cionar? – Marta –el que con­testó fue Kwame– No estás viendo la fotografía en su con­junto. Éxito o fra­caso no tienen nada que ver con ser cogi­dos o no, sino con las con­se­cuen­cias de lo que hag­amos… – Reper­cusión –apoyó Ángela a su com­pañero– se trata de reper­cusión ¿De qué sirve reunirnos aquí y que­jarnos del sis­tema si nues­tras pal­abras y lo que sabe­mos no sale de este cuchitril? Nue­stro com­pro­miso no es sólo con nosotros mis­mos, es con la gente de ahí fuera; no habrá avances mien­tras la sociedad no conozca la ver­dad, nues­tra causa no puede ser la de ocho cha­l­a­dos que hablan en susurros entre ellos escon­di­dos y con miedo a ser des­cu­bier­tos. La vic­to­ria no es sobre­vivir, la vic­to­ria es tener opciones de sumar a la gente ordi­naria a la causa. – ¿Y crees que sumare­mos a alguien estando encar­ce­la­dos o muer­tos? ¿es eso? porque yo no lo creo –Marta no era de las que se deja­ban con­vencer con facil­i­dad– Si se hace lo que decís seguro que sal­dremos en los medios, no os lo dis­cuto, pero ¿qué dirán? ¿De ver­dad sois tan inocentes que pen­sáis que darán una ver­dad obje­tiva para que le pueblo tome sus propias con­clu­siones libre­mente? ¿habéis per­dido el juicio? ¿o es que los medios han dejado de estar al ser­vi­cio del poder durante esta mañana y yo no me he enter­ado? . Somos ter­ror­is­tas ¿recordáis? ter­ror­is­tas, y los ter­ror­is­tas por defini­ción nunca tienen razón. – No somos ter­ror­is­tas –dijo Ángela desafi­ante– – ¿A no? ¿según quién? ¿tú y los otros siete que esta­mos aquí?… ¿En qué mundo vives Ángela? sal a la calle y pre­gunta por Los Locos a ver qué te dice la gente. – Pre­cisa­mente se trata de eso –ahora Mar­tin se sum­aba a la dis­cusión– de enseñarnos tal y cómo somos, de poder tener por un momento acceso directo a la gente para dar­les nues­tra visión, para que conoz­can nues­tras inten­ciones, para que abran los ojos y escuchen la ver­dad. – Y dale con “la ver­dad”.… no me lo puedo creer –Marta tenía la cara con­ges­tion­ada por la rabia– En serio, no me lo puedo creer: ¿os habéis vuelto todos ton­tos?, ¿desde cuándo oír la ver­dad es garan­tía de acep­tarla?, ¿creéis que unas pal­abras van a deslum­brar a la gente y a hacer que renieguen de su forma de vida y cam­bien el mundo así? –dijo chasque­ando los dedos– Una sola acción no va a sig­nificar abso­lu­ta­mente nada, “el único camino es la despro­gra­mación grad­ual e inin­ter­rump­ida”, ¿no es lo que pone en el man­ual de la orga­ni­zación?, y para eso nece­si­ta­mos estar vivos… ¡y libres! – Vale, queda claro que tú no estás de acuerdo –sen­ten­ció Ángela seca­mente dando por zan­jada la disputa-​. ¿Alguien más piensa como Marta?, ¿alguna otra obje­ción al plan?. Nadie dijo nada, Marta sen­tía que le ardían las mejil­las de puro enfado “¡panda de idio­tas!” pensó mien­tras negaba con la cabeza en silen­cio. ¿Cómo podían estar tan cie­gos? esta­ban a punto de echarlo todo a perder, y lo peor era que ella no podía hacer nada para evi­tarlo. Los Locos tenían una estruc­tura definida y muy clara, la may­oría era quien decidía qué acciones se toma­ban, y las deci­siones debían ser acatadas por todos los miem­bros de la célula, esa era la ley y debía cumplirse sin excep­ción, de modo que ella estaba tan den­tro de la operación como todos los demás, quisiera o no. – Bien –con­tinuó Ángela sin dejar de mirar a Marta a los ojos– parece que el grupo está de acuerdo en seguir a delante… y ser valiente. Com­pañeros, no tengáis ninguna duda, en unas horas habre­mos dado un paso deci­sivo para nues­tra causa. No somos tan inocentes como alguno de nosotros se empeña en decir, claro que hay ries­gos, claro que podemos fra­casar, pero la inac­tivi­dad es el peor de los fra­ca­sos. Pre­fiero un mil­lón de veces equiv­o­carme en una acción a quedarme qui­eta. Los Locos no es una orga­ni­zación creada con la idea de dedi­carse a la teórica y los dis­cur­sos. Mañana ten­dremos una opor­tu­nidad única para gri­tarle al mundo lo que nece­sita escuchar. Yo con­fío cie­ga­mente en vosotros, sé que estaréis a la altura, porque lo que esta­mos a punto de hacer es para lo que os unis­teis este grupo. Habéis arries­gado mucho estos últi­mos años, habéis men­tido a vue­stros seres queri­dos, habéis vivido con el peso de lle­var una doble vida… –volvió a mirar a Marta, pero ahora ya no con sev­eri­dad sino casi como una her­mana mayor y con­tinuó– Marta, com­pañeros, el sim­ple hecho de reunirnos como lo hace­mos es en si un delito, por ver­nos clan­des­ti­na­mente y hablar, sola­mente hablar, podríamos enfrentarnos a muchos años de cár­cel. Lle­va­mos arries­gán­donos mucho tiempo, mañana por fin será por algo que por lo que merece la pena arries­garse. Yo estoy orgul­losa de cada uno de vosotros, sois mi familia, y no imag­ino un mejor grupo con el que podría arroparme mañana –hizo un silen­cio ded­i­cando una mirada a cada uno de los pre­sentes antes de añadir– No pasa nada porque estéis pre­ocu­pa­dos… o asus­ta­dos, de hecho no sería nor­mal si no lo estu­vierais, ahora sólo pen­sad una cosa: nunca os pro­pon­dría hacer lo que vamos a hacer si no estu­viera con­ven­cida de que podemos con ello. Lo sabéis ¿ver­dad? –todos asin­tieron en grabe silen­cio– Bien, Bobby, danos los detalles, por favor, que nadie se quede con ninguna duda. – Gra­cias com­pañera –dijo el inter­pelado, y comenzó a relatar el plan por­menorizada­mente. “Qué buena es” Marta no tuvo más reme­dio que recono­cerlo. Ángela era la líder indis­cutible del grupo, todo pasaba por ella, era el espíritu, la san­gre y la mesura al mismo tiempo, sabía decir en cada momento lo que cada uno de ellos debía escuchar. Siem­pre estaba pen­di­ente de cualquier detalle, cualquier gesto, cualquier comen­tario, estu­di­aba a sus com­pañeros y conocía tanto sus inte­ri­or­i­dades, como sus necesi­dades, sus anh­e­los, o sus miedos… pero tam­bién sus pun­tos fuertes. Médica de pro­fe­sión, era capaz de hacer que todos tuvieran una parcela en la que sen­tirse impor­tantes y útiles, ges­tion­aba el mando de man­era sutil aunque inapelable. Era una con­ven­cida abso­luta de la causa, un faro para todos. Conocía los fun­da­men­tos teóri­cos de Los Locos al dedillo, era como si ella misma los hubiera parido. Inteligente, gran oradora, con una enco­mi­able capaci­dad de orga­ni­zación, era extremada­mente exi­gente con todos, pero nunca nadie pudo decir que no lo era mucho más aún con­sigo misma. El respeto era algo que todos los miem­bros se habían ganado sobrada­mente por su tra­bajo y su com­pro­miso, Ángela con­taba tam­bién con él, evi­den­te­mente, pero por encima de eso sus com­pañeros la ven­er­a­ban, harían cualquier cosa por ella sin dudarlo, beberían lejía si ella se lo pidiera. Todos se tra­garían sus dudas si fuera pre­ciso… todos menos Marta. Durante las sigu­ientes cinco horas nadie aban­donó la sala, nadie comió, nadie bebió, nadie fue al baño. Planos, dis­fraces, rutas de escape, escon­dites, horar­ios… cada pequeño detalle fue descrito con pre­cisión. Todos los miem­bros de aque­lla célula de Los Locos eran sobrada­mente váli­dos y capaces, de modo que Marta tuvo que rendirse ante el hecho de que por cada uno de sus “pero” y sus “¿Y si…?” Bobby tenía un plan b per­fec­ta­mente dis­eñado. Todo aque­llo seguía siendo una gran cha­ladura, por supuesto, pero defin­i­ti­va­mente estaba muy bien pen­sada. La misma Marta comenzó incon­scien­te­mente a coquetear con la idea de que quizá, a fin de cuen­tas, todo pudiera ter­mi­nar razon­able­mente bien. Sin ninguna duda el momento más peliagudo se vivió cuando se tocó el desagrad­able tema de las armas. Ninguno de los pre­sentes –a excep­ción de Ángela– había tocado alguna vez una, y el sim­ple hecho de pen­sar en que existía la posi­bil­i­dad de lle­gar a usar­las inco­mod­aba tremen­da­mente a todos. Bobby insis­tió mucho en que aque­lla opción era la última, trató de tran­quil­izar a sus com­pañeros diciendo que lle­var­las era sola­mente una medida de pre­cau­ción. Todos entendían que la ame­naza del uso de la fuerza era un instru­mento poderoso de per­suasión en caso de necesi­dad y ellos nece­si­tarían de mucha per­suasión para poder lle­var a cabo exitósa­mente la mis­ión, pero aún así… – ¿Y si nos vemos oblig­a­dos a dis­parar y muere alguien? –Pre­guntó Marta empeñada a poner imped­i­men­tos al plan– – Si nos vemos oblig­a­dos a dis­parar será porque nues­tra propia vida está peli­gro. Si lleg­amos a un punto en el que la única opción es matar o morir, Marta, yo mato –fue la respuesta de Ángela– Silen­cio. – De todos modos –dijo Bobby tratando de aliviar ten­siones– no se va a lle­gar a eso si nos ceñi­mos al plan. Nue­stros mejores ali­a­dos serán la sor­presa y la rapi­dez, si todos somos capaces de hacer lo que debe­mos hacer, antes de que nadie se de cuanta de nada habre­mos desa­pare­cido. Y luego que nos busquen. Con un “¿está todo claro entonces?” las largas expli­ca­ciones lle­garon a su fin. Estu­viera todo real­mente claro o no, el ago­tamiento men­tal, la ten­sión y los nervios deci­dieron que la parte for­mal de la reunión ter­mi­nara en ese punto. Cada miem­bro tenía razon­able­mente claro qué se esper­aba de él al día sigu­iente, de modo que los últi­mos min­u­tos degener­aron en con­ver­sa­ciones banales para­le­las que sirvieron para rela­jar un tanto el ambi­ente. Tras cruzar unas pal­abras con Mar­tin, Ángela se acercó a Marta que per­manecía sen­tada y sola per­dida en sus cábalas. – No somos ene­mi­gas, lo sabes ¿ver­dad? –pre­guntó a su com­pañera– – Claro que lo sé Ángela –con­testó con aparente sin­ceri­dad Marta– – Sé que te lo he dicho alguna vez, pero creo que es buen momento para repetírtelo: Me gus­tas, me gus­tas mucho. Sabes que yo fui per­sonal­mente quien dio el visto bueno a tu adhe­sión al grupo. Creo que eres una mujer increíble y que nos has apor­tado muchísimo… – Aunque a veces te saque de quicio. – … aunque a veces nos saque­mos mutu­a­mente de quicio, si. – Sigo sin estar en abso­luto de acuerdo con el plan. – ¿Sabes qué? después de cono­certe tengo que decir que me pre­ocu­paría mucho si de repente lo estu­vieras. –Ángela regaló una son­risa a Marta– ¿Qué quieres que te diga com­pañera? sé que tus argu­men­tos para estar en con­tra de lo de mañana son buenos, y sé tam­bién que, aún así, cumplirás con tu parte… por eso quiero agrade­certe de ante mano tu colab­o­ración. – ¿Tengo otra opción a caso? Esta gente son mis her­manos, si ten­emos que caer, caer­e­mos todos jun­tos. – No caer­e­mos. – Si, si caer­e­mos, pero tengo que decirte que no te culpo. Sé que no debe de ser fácil ser la líder. Todos esperan de ti grandes cosas, de modo que con esto he de recono­cer que has cumplido con cre­ces: ¿qué puede ser más grande que secues­trar al Pres­i­dente de la Unión?.…

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Más info sobre «Energía»

Llevo unos días anun­ciando que mi próx­imo disco «Energía» sal­drá como proyecto para crowd­fund­ing. Sé que muchos de vosotros tenéis claro qué es eso del crowd­fund­ing, pero como algunos me estáis pre­gun­tando, voy a inten­tar expli­carlo breve­mente aquí.Antes prác­ti­ca­mente la única man­era de pub­licar un disco con­sistía en con­tar con una discográ­fica, ella se encar­gaba por lo gen­eral de afrontar los gas­tos del tra­bajo, esto es, el estu­dio, los téc­ni­cos, la mez­cla, el mas­ter­ing, el dis­eño, la fotografía, las pro­duc­ciones musi­cales, las posi­bles dietas y desplaza­mien­tos de los colab­o­radores, los vídeos, la fab­ri­cación… Tras esto era nece­sario con­tratar los ser­vi­cios de una dis­tribuidora que se encar­gara de lle­gar el pro­ducto final hasta los pun­tos de venta, y por último la tienda en sí, claro. Sin entrar a val­o­rar cómo de justo o injusto puede ser este mod­elo, lo cierto es que eran muchos los ele­men­tos que se encon­tra­ban entre el artista y su público. El crowd­fund­ing llega al mundo discográ­fico en buena medida para cam­biar esta man­era de hacer las cosas. Todo pasa a orga­ni­zarse direc­ta­mente entre el autor y aque­l­los que quieren con­sumir su obra. Desa­parece la discográ­fica, la dis­tribuidora y la tienda. Es el público el que finan­cia el proyecto rollo: «Me resulta atrac­tivo lo que pro­pones, toma esta pequeña can­ti­dad de dinero para que puedas hac­erlo y cuando lo ten­gas me lo envías a casa» Así de sim​ple​.Se pro­po­nen var­ios paque­tes con dis­tin­tos pre­cios y aque­l­los que par­tic­i­pan en el crowd­fund­ing esco­gen cuál es el que le resulta más intere­sante durante un tiempo lim­i­tado. El autor con­sigue la finan­ciación que nece­sita y el con­sum­i­dor –el mece­nas– alcanza un grado de relación con el artista y su obra que antes era imposi­ble. ¿Ven­ta­jas? No hay esti­ma­ciones ni supuestos, no se pueden inflar las cifras de venta; ahora se sabe con exac­ti­tud y de forma acce­si­ble y traspar­ente cuán­tos son los que apos­taron por un proyecto en con­creto, quiénes son y dónde están.Es cierto que esto puede dejar fuera a mucha gente. El com­prador casual no encon­trará el disco en la tienda, aquel que te des­cubra a pos­te­ri­ori ya nunca podrá par­tic­i­par del proyecto; los que, por el motivo que sea, se despis­tan –que seguro que los hay, y muchos– y se enteran después de que se cierre el peri­odo de aportación no podrán for­mar parte de esta his­to­ria; los que lo van dejando para después y ter­mi­nan acordán­dose cuando ya es tarde, etc, etc, etc… Pero creo que los ben­efi­cios superan con mucho las desven­ta­jas porque es prác­ti­ca­mente un tra­bajo a la carta.Entre los paque­tes que se ofer­tarán para mi disco podréis encon­trar la opción de la descarga dig­i­tal de los temas, el CD físico, el vinilo, ambos, camise­tas, letras man­u­scritas, reba­jas en las entradas a los concier­tos, bonos para acceder a todos los bolos de la gira gratis, pases para el back­stage… Y ¡un pack espe­cial que incluye mi primera nov­ela! Prestare­mos espe­cial aten­ción a Lati­noamérica y, en cualquier caso, tam­bién estaré per­sonal­mente muy pen­di­ente de las prop­ues­tas que me enviéis vosotros porque las opciones que se ofer­ten no tienen por qué ser las úni­cas. Os lo recuerdo, la cam­paña comen­zará el 28 de abril coin­ci­di­endo con mi cumpleaños y durará 60 días. En el tiempo que queda hasta entonces os iré dando más y más infor­ma­ción sobre el disco en sí, fechas, paque­tes que se ofer­tarán, pre­cios y demás. Si tenéis a alguien a quién creéis que le puede intere­sar hac­erse con el disco hace­dle lle­gar esta infor­ma­ción porque reco­dad que «Energía» sólo se podrá obtener a través de esta opción…Ya queda menos (y me he enrol­lado un mon­tón). Esta­mos en con­tacto amigos!

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PREPARADO PARA DAR MÁS:ENERGÍA!!(PRÓXIMAMENTE)

ENERGÍA!! Puedo decir sin temor a equiv­o­carme que soy un hom­bre afor­tu­nado. En algún momento de mi vida encon­tré la música, me enam­oré de ella y ella me cor­re­spondió. Como en cualquier his­to­ria de amor hemos tenido nue­stros altiba­jos y más de una vez tuvi­mos que luchar con­tra ter­ceras per­sonas que inten­taron inter­pon­erse entre nosotros. Creemos que eso no volverá a ocur­rir. El proyecto que os intro­duzco aquí con­siste en dar lo que sé hacer exclu­si­va­mente a aque­l­los que lo quieran, a nadie más (en esta ocasión con un pequeño plus de ded­i­cación y de car­iño) Hace años escribí un tema lla­mado «Para mis 5.000″ bien, el número es lo de menos, pero esa es la filosofía de este nuevo tra­bajo. Quisiera que fuera un pacto. En esta ocasión no quiero tirar dis­cos a las tien­das y esperar a que alguien se acerque a com­prar­los. En esta ocasión lo que quiero es saber para quién estoy tra­ba­jando, con sus nom­bres, sus apel­li­dos y sus caras. Quiero inter­ac­tuar con vosotros e inten­tar que entendáis hasta qué punto estoy com­pro­metido tanto con mi música como con los que habéis hecho posi­ble que mi sueño de vivir de ella sea una real­i­dad. Así que se hará a través de crowd­fund­ing, porque esta vez será algo íntimo y pri­vado con los que os habéis con­ver­tido en mi gente a lo largo de todos estos años. La edi­ción física del disco «Energía» será exclu­siva para aque­l­los que par­ticipéis en su finan­ciación. No sal­drá a la venta en tien­das, no estará disponible en ninguna web y no se podrá com­prar en los concier­tos. Por eso será espe­cial, ded­i­cada a mano y con corazón indi­vid­ual­mente a cada uno de vosotros. Me hace espe­cial ilusión que esta fór­mula implique que, por primera vez, tanto en Lati­noamérica como en Guinea Ecu­a­to­r­ial ten­dréis las mis­mas posi­bil­i­dades de haceros con él que en España. Siem­pre he dicho que esta es una gran familia y ya era hora de que las fron­teras políti­cas dejaran de incor­diarnos. No recuerdo haberme enfrentado a un proyecto discográ­fico tan emo­cionado, ni con tan­tas ganas y tanta «Energía». Sé que será espe­cial y estoy ansioso por ver el resul­tado. De ante­mano os quiero dar las gra­cias por estar ahí, por apo­yarme y por darle sen­tido a una car­rera –y una vida– que sin vosotros prob­a­ble­mente no ten­dría. La cam­paña de crow­fund­ing comen­zará coin­ci­di­endo con mi cumpleaños el próx­imo lunes 28 de abril. A medida que se acerque la fecha os iré dando más y más infor­ma­ción… Sólo un poco de pacien­cia. Se acerca! SI QUIERES ESTAR AL TANTO DE TODO EL PROCESO,NO DEJES DE INSCRIBIRTE EN NUES­TRA WEB!!

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En Ver­sión Española,con Car­los Saura

EL CINE ESPAÑOL Y EL CHO­JIN El mundo de la cul­tura es el lugar donde El Cho­jin vive eternamente…y con él, el direc­tor de cine Car­los Saura con su film» Deprisa,deprisa» y la pre­sen­ta­dora de tele­visión Cayetana Guil­lén Cuervo. Jun­tos for­man un trío de incal­cu­la­ble valor artís­tico que podremos ver en el pro­grama de la 2 «Ver­sión española». Debate, con­clusión, detalles y,como no, cine en grado sumo: todo uno!.

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GRA­CIAS MÉX­ICO 2014

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EN MÉXICO.…..LAS COSAS FUNCIONAN

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